Del realismo especulativo, emisario de agonías
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Paralelamente a los caminos reales,
por donde transitan de siglo a siglo artefactos e ideas,
hay secretas sendas por donde se deslizan en el tiempo los emisarios de agonías.
-Nicolás Gómez Dávila
El corpus teórico del Nuevo Nihilismo -o también conocido como Realismo Especulativo- empezó a cristalizar en el año 2007 en la Universidad de Londres, a raíz de unas conferencias donde se defendía la necesidad de orillar intelectualmente, de una vez y para siempre, al humanismo y cualquier forma de antropocentrismo. Sus representantes (Eugene Thacker, Ray Brassier, Reza Negarestani…) son académicos bastante bien formados en la tradición filosófica, con amplios conocimientos de la cultura mainstream y especial devoción por el género de terror, que consideran que es el ámbito de la ficción que mejor expresa el sinsentido de la existencia humana (H.P. Lovecraft y su concepción del “horror cósmico” es su referente más señero).
Estos neo nihilistas sostienen que el ser humano es un error que no tendría que haber existido, o al menos no con conciencia, que el Universo es un despropósito hostil y que todo lo que hacemos es contarnos historias para ahuyentar el pánico ante el vacío. La ciencia, la religión, la sociedad, el individuo… son narraciones que nos evitan caer en el suicidio, que tampoco es la solución, porque no borra el hecho de haber nacido. A quien haya visto la serie de televisión True Detective muchos de estos argumentos le reverberarán como eco de las palabras del detective Rust Cohle, interpretado magníficamente por Matthew McConaughey y que está inspirado en esta corriente de pensamiento.
Vídeo: Nuevo realismo y Reología
Los libros de sus autores más representativos han estado limitados hasta hace poco a lectores de habla inglesa, y solo recientemente se han traducido algunos a nuestra lengua. En esta nota, voy a hablaros del más accesible de todos: el ensayo La conspiración contra la especie humana del escritor de relatos de terror Thomas Ligotti (Detroit, 1953), que está publicado en Valdermar y que es interesantísimo en sus dos facetas: como fuente primaria y como fuente secundaria. Como primaria, es decir, como exposición de las propias ideas del Ligotti es un libro atractivo y desafiante; y como secundaria, o sea como manual de historia del envés del pensamiento occidental, nos encontramos con un valiosísimo y didáctico repaso de autores minusvalorados o directamente ignorados por su pesimismo radical y sin fisuras. En este último sentido hay referencias a filósofos célebres como Arthur Schopenhauer, E. M. Cioran o Clément Rosset, que se pueden encontrar en cualquier librería y que gozan de cierto prestigio, pero también otros que son desconocidos y que seguramente aparecen por primera vez ante el lector, como Peter Wessel Zapffe o Philipp Mainländer.
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Aunque este libro, La conspiración contra la especie humana, es mucho más rico y tornasolado, sus propuestas se podrían sintetizar en tres ideas principales: la conciencia humana es ilusoria, la libertad es mentira, y lo mejor es no tener hijos.
Uno de los grandes referentes del escritor norteamericano es el metafísico noruego Peter Wessel Zapffe (1899-1990), que tuvo una larga vida para alguien que consideraba que lo mejor sería no haber nacido. Zapffe pensaba que la conciencia humana es algo que ha salido mal en la evolución bilógica, que el hombre no está hecho para este mundo; lo trágico de su condición es vivir en una Naturaleza que nunca podrá cumplir sus expectativas y que además le hace saber que va a morir irremediablemente. Esto se vincula al principio de que el individuo no existe como tal, que nos limitamos a reproducir pautas de comportamiento, idea que está sustentada aquí por filósofos y literatos, pero sobre todo en las tesis de un neurocientífico alemán llamado Thomas Metzinger (1958), que considera que el ser humano es un «automodelo fenoménico», o sea una entidad maquinal que percibe información y cree que esto le constituye como persona aunque «en realidad» todo es ilusorio. La «paradoja Metzinger» se resume en que el ser humano, al ser una entidad maquinal que recibe información, no puede conocerse a sí mismo y menos concluir que no hay nada que saber.
La idea de que la libertad es una falacia más que nos echamos a la cara es, por supuesto, una consecuencia clara de la imposibilidad de ser personas. Abundan los ejemplos que demuestran que no somos libres, que solo funcionamos impulsados por retóricas. Para Ligotti, lo que mejor representa a la esencia del hombre en este caso son las marionetas. Estas «efigies de nosotros mismos» son una paradoja muy diciente, ya que se crearon por hombres para que se asemejen a ellos, y hablan por voz ajena y se mueven por cables y sin voluntad. Luego se acaba el espectáculo y vuelven a la caja. Un reflejo esperpéntico de lo que somos.
Eso sí: una cosa que se le puede reprochar al autor es que no quiera adentrarse en las implicaciones políticas de lo que propone. Negar la libertad, dignidad y los derechos del hombre se aproxima demasiado a ideologías poco recomendables. Según Ligotti somos siervos sin sustancia y nuestro único derecho es «el derecho a morir»; tal vez esto queda muy bien como maximalismo epatante, pero el uso que puede hacerse de muchas teorías de este libro, que está muy bien argumentado y escrito, es inquietante.
Lo mejor es no reproducirnos, que la especie humana se apague poco a poco; creencia persistente que va desde los cátaros hasta los ecologistas radicales actuales.
La tercera idea expuesta con amplitud en La Conspiración contra la especie humana es el antinatalismo. Una vez más, Zapffe es su inspiración más reconocida, pero hay muchos autores que le respaldan. Se trata de una conclusión que cae por su propio peso tras las dos ideas precedentes: lo mejor es elegir libremente no reproducirnos, que la especie humana se apague poco a poco y deje de ensuciar el cosmos con nuestra presencia. Los antecedentes históricos de esta creencia van desde los cátaros hasta los ecologistas radicales actuales, que quieren salvar a la Tierra acabando con su principal amenaza.
Podemos concluir utilizando una referencia que viene en el libro. Hay una parte en la que describe la esencia del género de terror y lo llama la «perversión ontológica», que es cuando aparece algo que no debería de ser, pero es. Más inquietante que cualquier monstruo, vampiro o sacamantecas, es la paradoja «hecha carne», lo que no tiene lógica en un contorno al que le correspondería tenerla. Pues bien, lo que leemos entre líneas en este libro es que el ser humano es el que es y no tendría que ser. Nosotros somos la perversión ontológica en este mundo, somos lo que asusta porque no tiene sentido. No es el zombi que persigue a la rubia gritona, es la rubia gritona lo que da miedo, porque ella es un sinsentido que además cree que es la medida de todas las cosas.

Extracto de la película Nosferatu: Una sinfonía del horror
de F. W. Murnau.
Autor: ⬑

Juan Rodríguez Hoppichler
Máster en Pensamiento español e iberoamericano por la Universidad Complutense de Madrid. Se ha pasado media vida en el extranjero; extraña especialmente sus años de profesor en Colombia. Ahora parece que se ha asentado en Madrid, donde vive y es feliz. Actualmente se entretiene participando en los podcast de Triálogos y se le puede ver cursando el Máster de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria.
Áreas: hispanismo y estudios latinoamericanos, antropología filosófica, filosofía política.




La presente exposición pretende realizar una evaluación, así como una indagación, sobre aquella idea reológica de “lo físicamente responsable”. Para ello, se toma el caso de Nietzsche y se observan los innegables cruces con el debate científico de su tiempo subyacentes, en cierta medida, a las principales ideas de su filosofía. ¿Puede filosofarse de espaldas a la ciencia? ¿La filosofía requiere necesariamente de la ciencia para proceder? Para atender a estas cuestiones resultará ineludible prestar atención a la historicidad de las preguntas.
La pregunta sobre Dios es uno de los temas que compete a la filosofía, la cual a lo largo de su historia ha intentado responder de diferentes formas. En el presente trabajo analizaremos algunas de estas respuestas cuyo sustento es de carácter lógico y otras cuyo sustento es de carácter físico. Es decir, unas van por la vía lógica (del logos) de investigación y otras por la vía física (de physis). Dentro de este último ámbito podríamos ubicar a la reología como la nueva herramienta de investigación filosófica que pudiera ser utilizada para tratar de responder en la actualidad de forma físicamente responsable a la pregunta por Dios desde la filosofía.
La intención del presente escrito es la de proponer una nueva manera de tratar el análisis del fenómeno de la complejidad social mediante el uso de la reología. Para ello, el texto se dividirá en dos momentos: en una primera parte me propondré definir las categorías de sociedad (entendida como sistema) y de complejidad social. En un segundo momento, tras una revisión de los limitantes que presentan dichas teorías, intentaré proponer una nueva forma de analizar el problema bajo la perspectiva la reología, más específicamente desde lo expuesto por reólogos como César Rodríguez en “La tríada modal de la estructuración: una herramienta reológica” (2022) y Carlos Sierra-Lechuga en “Estructura y realidad, una investigación de reología” (2022).
En física, la acción es una magnitud escalar de la que pueden derivarse las ecuaciones de movimiento de un sistema a través del principio de mínima acción. Este principio es una de las leyes más generales de la física teórica y encuentra su confirmación en regímenes que abarcan desde la mecánica clásica hasta la mecánica cuántica y la relatividad. Sin embargo, es una de las más controvertidas desde el punto de vista filosófico. Dada su aparente transversalidad resultan especialmente interesantes sus implicaciones metafísicas y es por ello que realizaremos una aproximación reológica al asunto de la acción física, asumiendo lo hasta ahora descubierto con esta herramienta filosófica y confrontándolo con las conclusiones que podamos alcanzar.
En esta ponencia se intenta ofrecer una definición tentativa sobre la «realidad digital». Se contrastarán algunas otras definiciones que se han dado sobre este tipo de realidad a lo largo de los años (como ciberespacio, flujo de información, imagen interactiva, realidad «virtual») y sus elementos (objetos digitales, contenidos multimedia) para después proponer un acercamiento reológico a la realidad digital que la logre abordar como una estructura física, dinámica, abierta y respectiva, en lugar de una visión ontológica o fenomenológica.
Partiendo del recorrido realizado en el Seminario internacional de investigación científico-filosófica Realidad y proceso, pretendemos compartir el itinerario y primeros resultados de una investigación reológica sobre la complejidad de lo real. Para ello, después de una sucinta indicación metodológica de la vía de la investigación y de señalar la complejidad como asunto investigado, trataremos de responder si podemos sostener que la complejidad es un carácter de lo real, fundamentada en el dinamismo intrínseco de lo real, así como si esta res acusa una respectividad de las cosas, y un “más” que nos insta a investigar.
La inteligencia artificial ha ocupado un espacio privilegiado en el surgimiento de nuevas tecnologías en las últimas décadas. La presente conferencia tiene como propósito reflexionar en torno a la capacidad de las computadoras de convertirse en “agentes inteligentes» a través del uso de sistemas como machine learning o deep learning. Se revisarán desde una perspectiva reológica las dificultades de los postulado de la inteligencia artificial, según el cual las máquinas tienen la capacidad, a través del uso de algoritmos, de aprender y utilizar lo aprehendido en la toma de decisiones tal y como lo haría un ser humano, a luz del problema de la logificación de la inteligencia y la entificacion de la realidad.
La presente conferencia pretende continuar con aquella empresa anunciada en Antropología y reología. Comienza sintetizando algunos hallazgos allí expuestos; el experienciar y su fundamento en la condición estrictamente corpórea del humano. Luego, se lleva a cabo un análisis de su carácter corpóreo enlazándolo con el comportamiento, actividad por la cual el cuerpo está ya en un medio probando realidad, esto es, experienciando. Se plantea la exigencia de desestimar la noción behavouriana de comportamiento y las nociones tradicionales en las que «cuerpo» es mero vehículo entre estímulo y “mente”. Comportamiento no es el momento por el cual hay experienciar, donde cuerpo y medio son como elementos ajenos; más bien, comportamiento es el ya estar siendo del organismo humano en el medio en que es viable.
La triada modal de la estructuración distingue formalmente la extrastructuración, la conestructuración y la transestructuración en tanto modos de una única estructuración real. Ahora bien, además de afinar y afianzar las definiciones, deben asimismo aclararse otras cuestiones. El propósito de la sesión será, además de retomar las nociones fundamentales de la triada, el de afianzar las siguientes cuestiones: lo constitutivo y lo constitucional; lo ulterior y lo citerior; el campo “logal” y el campo “de efectividad”; la actualización y lo actualizado. En definitiva, se pretenderá concluir que el tipo de pregunta de investigación que se responde con este método es la de qué sistema/s, en virtud de qué dinamismos, se está actualizando en unas notas-de posicionadas de cierta manera.
La modalidad de re es habitualmente tratada dentro de la ontología analítica, que tiene a su disposición una herramienta: la estructura semántica bidimensional que se enfoca principalmente en la interacción de los conceptos (o el análisis conceptual). Desde ahí, reduce la realidad a objetos “puros”, es decir, no pretende, ni se lo propone, brindar una explicación a partir de lo que la evidencia empírica va mostrando en el camino investigativo, sino más bien ajustar el “mundo real” al de los espacios lógicos. Sin embargo, aquí presentaré una explicación diferente a cómo la modalidad debería recoger la estructuración dinámica de lo real. Mi propuesta pretende reconstruir y redefinir la modalidad de re a partir de tres elementos: la tríada modal de la estructuración, la estructuración cognitiva y la lingüística no conceptiva.
En esta indagación reológica se profundiza en lo que se entiende por masa a la luz del conocimiento científico contemporáneo, explicando la aparición de la masa y, por tanto, del espacio y del tiempo, en un universo inicialmente exento de ella. Se pretende concluir con que la aparición del tiempo y el espacio en el universo material es una consecuencia de una comparación entre dos estados de configuración diferentes y sucesivos en el proceso dinámico de transformaciones irreversibles que tienen lugar en las partículas elementales dotadas de masa. En definitiva, masa, tiempo y espacio son notas constitutivas de todas las realidades materiales que, por su carácter actual estructurado y estructurante, acusan una realidad dinámica y, por tanto, material espacio-temporal.
Bueno el texto, aunque creo la crítica al realismo especulativo creo que terminó quedando en segundo término, lo del horror cósmico solo es una veta del movimiento, creo que con el que verdaderamente habría que discutir es con Meillasoux que es el más serio a mi parecer. A mí el pesimismo de Ligotti me parece interesante, yo también me posiciono en contra del excepcionalismo humano, pero aceptarlo no significa renunciar a la humanidad porque al final es todo lo que tenemos nosotros, sin embargo hay más otros que no somos nosotros y que también tienen «acceso» a un entorno (real o no). No todo el realismo especulativo se trata de un monismo «sin ventanas». Saludos.
Hola Víctor, gracias por tus amables palabras. El libro de Ligotti ya se ha quedado un poco antiguo es cierto-los tiempos aceleran que es una barbaridad- , pero la parte estética o más generalista de la escuela me parece también muy interesante. Me llama más la atención lo que llega a la calle que lo que se queda en la academia. Y sí, Meillasoux en efecto ahora vemos que tiene más recorrido que otros de los citados…