De la presentación de la Revista de Filosofía fundamental
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La presentación de la Revista de Filosofía fundamental tuvo lugar el miércoles 2 de febrero a las 19:00 horas en el Ateneo de Madrid. Presidía y moderaba Juan Rodríguez Hoppichler y se contaba con la participación de Pedro López Arriba, miembro del Consejo Asesor de la Fundación Gustavo Bueno y del Consejo Editorial de la Revista Entreletras, así como con Carlos Sierra-Lechuga, Doctor y Profesor de Filosofía y director de la revista. Por último, participaba Aurora García-Carreras, Máster en Filosofía e integrante del Grupo Internacional de Investigación Científico-Filosófica Realidad y Proceso, así como del Seminario Permanente de Reología.
Los reólogos forman parte de la tradición realista española que se inicia desde Séneca, pasa por Suárez, cruza por Zubiri y llega hasta Gustavo Bueno.
La sala en la cual acontecía la presentación se encontraba llena, siendo poblada por unas cuarenta personas. El ambiente de novedad contrastaba a la vez que sintonizaba con el histórico edificio del Ateneo. Se auguraba la promesa de la apertura de un cauce para la constitución de una nueva filosofía realista que, según posteriormente indicó don Pedro López Arriba, sería continuadora de la tradición realista propiamente española que se habría inaugurado con Séneca, cruzado por Suárez y desembocado hasta figuras como Xavier Zubiri y don Gustavo Bueno.
Una vez realizadas las presentaciones, tras agradecer al Ateneo y a los responsables del evento, Sierra-Lechuga tomó la palabra en calidad de director y editor de la revista. En esta primera intervención puso de manifiesto las posibles proyecciones y futuros cauces de la periódica publicación. Para ello, hizo una exposición de los dos sentidos gramaticalmente correctos que caracterizan la expresión «Revista de Filosofía Fundamental». También presentó los diversos proyectos realizados, por realizarse o que están realizándose en este momento.
En primer lugar, «Revista de Filosofía Fundamental» aludiría al hecho de ser una revista de la institución denominada Filosofía Fundamental. Respecto de este primer sentido, el director expuso qué es este centro de investigación y docencia que nos enmarca caracterizado por las notas de oposición (al status quo academicista), horizontalidad, libre creatividad y autogestión.
En segundo lugar, «Revista de Filosofía Fundamental» haría referencia a la condición de configurarse como una publicación que tiene por tema la filosofía fundamental. En este sentido, se indicaba que la revista pretendía eludir la «filosofía pop», por cuanto que la moda no suele corresponderse con la actualidad, y muchas veces tiende a diluirse en temas manidos y olvidar el fondo. Por el contrario, la revista propondría tratar temas de filosofía primera (la llamada filosofía fundamental), acompasando esto con el requerimiento de que las cuestiones abordadas cristalicen en investigaciones originales. Se perseguiría, pues, lograr propuestas filosóficas, por pequeñas que sean, en lugar de la constante perpetuación de interpretaciones doxográficas de lo ya acontecido, como si la mera rememoración del pasado hiciera marchar al presente. Miembros de la mesa advertían el riesgo de estas iniciativas, si bien subrayaban su valentía.
Agradeciendo el trabajo de coeditores y de autores, se ofreció una panorámica y breve explicación de cada una de las publicaciones que componían el número cero de la revista, haciéndose hincapié en los últimos tres artículos correspondientes a investigaciones propiamente reológicas. Entre los autores de la revista se encontraban el propio Sierra-Lechuga y quien redacta la presente crónica. Además, se puso de manifiesto la potente carga científica que presentaban los problemas filosóficos tratados en el presente número, destacándose contribuciones como la del prestigioso neurocientífico José Luis Díaz Gómez, el químico Pedro Abellán o el psicólogo Ignacio Clavero-Fernández, sin olvidar a los textos de filosofía de la biología o de las matemáticas, como los de Ricardo Noguera, Juan Manuel Rodríguez Caso y Marcel Chávez. Junto con esto, se indicaba también que ello no excluía la posibilidad de abordaje por parte de la revista de otros temas, como pueden ser los relativos a las artes u otros campos del saber. Se trata de ir a los campos en los cuales la realidad se hace presente en sus diversas dimensiones y ello exige que la filosofía se distancie de la vía exclusivamente conceptualista del tratamiento de los problemas y se sitúe a la altura de las herramientas y caminos que en el presente se están configurando para con lo real. Además, se señalaba que este nuevo abordaje filosófico no exclusivamente conceptivo contaba, como es propio, con el correlato efectivo de que la revista fuera autogestionada: desde los marcos de la academia regular no parecía posible dar aliento a una propuesta de estas características.

Aurora García-Carreras
Tras el detalle del funcionamiento de la revista, el moderador dio la palabra a una de las autoras que se encontraban en la mesa. García-Carreras demarcó las líneas más relevantes de su artículo en consonancia con las principales propuestas reológicas que el director de la revista ya había introducido. En su artículo, titulado «El problema de la objetividad como adecuacionismo», la autora realizaba una crítica al modelo de objetividad que predomina en las teorizaciones sobre ciencia siendo éste lejano a aquella objetividad que tomaría cuerpo en la propia práctica científica. Frente a aquella noción de objetividad como disquisición pura del estado de cosas al margen de la situación de conocimiento, objetividad sería, más bien y en conclusión, hacer disponible para cualquiera.
Tras ello, tomaba lugar el turno de palabra de Pedro López Arriba, quien realizó una contextualización de la reología en el marco de una respuesta al triunfo del postmodernismo, ya incipiente desde su particular experiencia en la universidad de los ochenta. Junto con los «nuevos realismos», el reolismo (palabra acuñada por este ponente para clasificar la propia reología) se erigía como una vuelta al perdido sentido común del pensamiento. No obstante, Sierra-Lechuga impugnaba esta denominación por cuanto que la reología no pretende configurarse como «sistema de pensamiento» o escuela o doctrina, sino como herramienta, de ahí su acuñación como “reología” y no como ningún «-ismo». La denominación “reolismo” parecía reconducir a esas viejas formas de sistemas ya constituidos que pretenden erigirse como imagen del mundo en completo desajuste con la dinamicidad de lo real. No se trataría, por tanto, de formar una estática escuela. O como lo planteaba el propio Sierra-Lechuga: igual que no hay gadamerianos sino hermeneutas, no habrá reolistas sino reólogos.
Posteriormente, tuvo lugar un debate entre los ponentes acerca del contenido de la reología y su potente impugnación de la habitual manera de definir realidad como “independencia de la mente”. En este sentido, la reología se configuraría como un realismo de pleno derecho no asimilable a aquel conjunto compuesto por los Nuevos realismos. Según los reólogos, éstos, los nuevos realistas, no parecen tan nuevos ni tan realistas sino más bien ingenuos.
Por último, tocó el turno de preguntas en el cual los tres ponentes respondieron a los planteamientos de los asistentes. Una mujer preguntó acerca del reduccionismo de la realidad sobre lo cuantificable que realiza la ciencia, preocupada de que, con el centro de la atención sobre los hallazgos científicos, se obviaran otros marcos posibles de realidad. De acuerdo con la exposición previa, esta preocupación fue mitigada: como antes se ha dicho, la Revista de Filosofía Fundamental trata no sólo temas científicos sino también otros, porque todo es realidad. En ese mismo tenor, un psiquiatra partidario del psicoanálisis esbozó sus dudas acerca del papel del inconsciente y del reduccionismo que presuntamente estaría realizando el imperante conductismo sobre los ámbitos de la psique.
Esquizofrenia o no, las voces ordinarias y las «alucinadas» son realidad.
Sierra-Lechuga dejó entrever que la reología contempla como real también a aquello que tradicionalmente es aseverado y descartado como «meras apariencias». Y para apoyar su argumento, remitía al texto de Ignacio Clavero-Fernández y también rememoraba una conversación con el médico y coeditor de la revista César Rodríguez-García, que quedó plasmado como ejemplo en su propio artículo: la alucinaciones de voces que oye un paciente de esquizofrenia las oye realmente, aunque su realidad profunda no consista en la alteración de ondas mecánicas en un medio. La reología, explicaba Serra-Lechuga, señala que tanto las voces ordinarias como las «alucinadas» son realidad, aunque haya que ver en cada caso cuál es su realidad profunda, indagación que evidencia que ciencia y filosofía pueden y han de trabajar juntas. Una joven, por su parte, se interesó por el método de financiación de la revista y del centro en general, apreciando la valentía de nuestra empresa; confiando en la autogestión, dijo el director, es normal confiar también en el apoyo mutuo; el patrocinio necesario para su funcionamiento está al alcance de sus usuarios, no se trata de ayudar al trabajo de Filosofía Fundamental, sino de trabajar con Filosofía Fundamental. Y otra interviniente, hasta entonces fiel seguidora de Markus Gabriel, se mostraba abierta a cuestionar aquellas ideas previamente compartidas con ese autor a partir de haber asistido a esta presentación de la Revista de Filosofía Fundamental.

La mesa despidió y agradeció a los asistentes, quienes se dirigieron al fondo de la sala en donde se encontraba el reólogo Miguel Ramón, aguardando pacientemente y custodiando las versiones en papel de la revista. La muchedumbre acabó con todos los ejemplares, quedando solo Ramón.
Autor: ⬑

Aurora García-Carreras, reóloga de la realidad en la ciencia.
Graduada en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, España. Posteriormente, realizó el Máster en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (España) con la especialidad de Historia de la Filosofía y Pensamiento Contemporáneo. Actualmente se encuentra realizando un máster en profesorado y aprovechando el tiempo disponible para formarse con vistas a realizar un doctorado. También es miembro del Grupo internacional de investigación científico-filosófica Realidad y proceso.
Áreas: filosofía de la ciencia, pensamiento contemporáneo, reología.
En Filosofía Fundamental: https://filosofiafundamental.com/aurora-garcia/





La pregunta sobre Dios es uno de los temas que compete a la filosofía, la cual a lo largo de su historia ha intentado responder de diferentes formas. En el presente trabajo analizaremos algunas de estas respuestas cuyo sustento es de carácter lógico y otras cuyo sustento es de carácter físico. Es decir, unas van por la vía lógica (del logos) de investigación y otras por la vía física (de physis). Dentro de este último ámbito podríamos ubicar a la reología como la nueva herramienta de investigación filosófica que pudiera ser utilizada para tratar de responder en la actualidad de forma físicamente responsable a la pregunta por Dios desde la filosofía.
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