De la nous y la meditación, parte I
![]()
¿Noología para un monje zen?
Nunca había vivido la práctica de meditación un florecimiento tan importante como el que hoy goza. Su práctica se encuentra extendida por los países llamados occidentales, en un claro desbordamiento de su antigua circunscripción a China, India o Japón. Las causas sociológicas o históricas de por qué esto es así no nos interesan ahora.
El occidente secularizado emprende un viaje a oriente buscando el encantamiento del mundo.
Ya es por todos conocido el manido rumor de que el occidente secularizado emprende un viaje a oriente buscando la chispa espiritual, el encantamiento del mundo o el sentido pletórico de los símbolos que no fueron aniquilados por la criba de la racionalidad científico-técnica europea. Quizá sea esto así.
Podcast: ¿De dónde surge la filosofía?
O también sea cierto que es más sencillo, más liviano, y deja más espacio a la pereza, recurrir a un mapa simbólico de la realidad venido del Otro, que se encuentra ya construido del todo, y que solo hay que recoger para vestir la vida con toda su ética/estética, que tener que re-unir (logos) las piezas fragmentarias que pueblan occidente para, metódica y filosóficamente, insuflar la luz necesaria de una razón que sea filosóficamente abierta a su histórica matriz simbólica (como bellamente nos propuso Eugenio Trías).
O tal vez tenga que ver con que la antigua ética de la virtud de estirpe griega fue poco a poco transformándose en una ética teórica, en una moral o ética des-encarnada de la práctica, de la ascesis, del ejercicio, del entrenamiento y su hacer, olvidándose de la dimensión humana de lo «praktikós», que en el budismo es el corazón de la enseñanza; hemos dinamitado el puente que comunica vital y realmente la ética con la teoría y ahora todos sabemos teóricamente qué es lo mejor, pero nos comportamos imantados por lo peor. Esto ya lo avisó mi querido Spinoza, claro que él bien sabía de estoicismo.
La cuestión es que en estas notas de la nous y la meditación no pretendo atender estas cuestiones. Sí diré que me interesan, porque practico meditación en mi banquito zen desde hace ya unos nueve años. Al principio claro que lo hice bajo la óptica simbólica del tapiz simbólico cultural original: el budismo. No, no me hice budista, pero la interpretación, la explicación y la conceptuación de lo que hacía y de lo que sucedía en el momento de meditación era simplemente budista. Más adelante explicitaré cual es esta óptica o este nivel interpretativo. Tras este acercamiento a la meditación budista, ya en la universidad estudié psicología y me topé con la práctica de meditación secularizada, psicologizada y clinicalizada: el mindfulness. La práctica del mindfulness es un conjunto de ejercicios psicológicos que involucran principalmente la atención y la visualización, destinados a potenciar nuestra «presencia», nuestro «estar presente» en lo que sucede en esa «celda» (así lo llamaba el monje cristiano Evagrio Póntico) que es el «aquí/ahora». Entonces descubrí el nivel de conceptuación psicológico conductual, la óptica psicológica de lo que es la práctica de meditación.

La propia práctica genera, sin lugar a duda, un modo vital de estar en la realidad difícil de decir, una apertura vital que no es solo psicológica, sino algo más. Ese «algo más» me puso ante la meditación como una práctica vital-existencial, es la óptica vital. Esta es la que con más extensión y neutralidad religiosa se acerca a la comprensión de la práctica de la meditación desde su función antropológica, la que más parece aproximarse a la pregunta ¿qué es la meditación para una persona no budista? ¿Cuál es el sentido antropológico de esta práctica?
Sin embargo, esta óptica se revela también insuficiente para dar cuenta completamente, trascendentalmente, de la «meditación». La filosofía, la así llamada reina de las ideas y los conceptos, no puede permanecer callada ante el fenómeno descrito desde las ópticas particulares. Pero no puede tampoco simplemente repetir las conceptuaciones propias de las ópticas simbólica, psicológica y vital. Así, ¿qué idea filosófica de «meditación» puede ser indagada? ¿Qué filosofía puede arrojar luz y claridad sobre esta práctica? Ante esta última pregunta debo reconocer que el primer principio de respuesta fue el horizonte del idealismo, pero, desechado en el propio aprendizaje filosófico, en la maduración filosófica que admite la importancia radical del «cuerpo» y de nuestra condición corpórea, se vio desplazado por la fenomenología de Husserl, y especialmente la de Merleau-Ponty, como sistema de conceptos capaces de hacer frente a la tarea de la «experiencia» en general y de la experiencia de la practica de meditación en particular.
Pero un hallazgo no previsto, no publicitado, que no está en el escaparate filosófico de la academia, apareció de súbito: el filósofo español Xavier Zubiri y lo que se ha venido llamando como «noología»; una metafísica de la inteligencia que entiende que el hombre no es una conciencia ligada intencionalmente a unos noemas, sino un animal de realidades, una sustantividad con inteligencia sentiente, una inteligencia abierta a la realidad de las cosas gracias a que en ella quedan las cosas como de suyo, como reales.

Podcast: Vida y legado de X. Zubiri
Si mindfulness es entendido como traducción del término pali «sati», que en español significa recuerdo/atención, pero cuyo sentido es el de atención plena o atención consciente, que es el modo psicológico-vital propio de la «meditación»; entendiendo que la atención es el momento originario de toda aprehensión o de toda captación; y sabiendo que Zubiri nos dice que “la aprehensión es, por lo que hace al momento del estar presente, un acto de captación de lo presente, una captación en la que me estoy dando cuenta de lo que está captado […] la aprehensión es el acto presentante y consciente” (Inteligencia y realidad, p. 23); entonces nos encontramos con suficientes alicientes para preguntarnos por la luz que puede arrojar el estudio legado por este filósofo de la aprehensión y la intelección, es decir la noología, sobre la práctica de meditación.
Se nos abre un camino de indagación desde una perspectiva filosófica trascendental de esta tan antigua práctica.
Autor: ⬑

Ignacio Jesús Clavero Fernández, reólogo de la realidad humana.
Graduado en Psicología por la Universidad de Zaragoza. Realiza una investigación independiente de metafísica interesada en la articulación entre noología y reología. Sus esfuerzos se encaminan hacia las cuestiones disputadas en filosofía de la mente. Investigador participante del Grupo internacional de investigación científico-filosófica Realidad y proceso.
Áreas: filosofía de la psicología, metafísica, antropología filosófica.
En Filosofía Fundamental: https://filosofiafundamental.com/ignacio-clavero/




La presente exposición pretende realizar una evaluación, así como una indagación, sobre aquella idea reológica de “lo físicamente responsable”. Para ello, se toma el caso de Nietzsche y se observan los innegables cruces con el debate científico de su tiempo subyacentes, en cierta medida, a las principales ideas de su filosofía. ¿Puede filosofarse de espaldas a la ciencia? ¿La filosofía requiere necesariamente de la ciencia para proceder? Para atender a estas cuestiones resultará ineludible prestar atención a la historicidad de las preguntas.
La pregunta sobre Dios es uno de los temas que compete a la filosofía, la cual a lo largo de su historia ha intentado responder de diferentes formas. En el presente trabajo analizaremos algunas de estas respuestas cuyo sustento es de carácter lógico y otras cuyo sustento es de carácter físico. Es decir, unas van por la vía lógica (del logos) de investigación y otras por la vía física (de physis). Dentro de este último ámbito podríamos ubicar a la reología como la nueva herramienta de investigación filosófica que pudiera ser utilizada para tratar de responder en la actualidad de forma físicamente responsable a la pregunta por Dios desde la filosofía.
La intención del presente escrito es la de proponer una nueva manera de tratar el análisis del fenómeno de la complejidad social mediante el uso de la reología. Para ello, el texto se dividirá en dos momentos: en una primera parte me propondré definir las categorías de sociedad (entendida como sistema) y de complejidad social. En un segundo momento, tras una revisión de los limitantes que presentan dichas teorías, intentaré proponer una nueva forma de analizar el problema bajo la perspectiva la reología, más específicamente desde lo expuesto por reólogos como César Rodríguez en “La tríada modal de la estructuración: una herramienta reológica” (2022) y Carlos Sierra-Lechuga en “Estructura y realidad, una investigación de reología” (2022).
En física, la acción es una magnitud escalar de la que pueden derivarse las ecuaciones de movimiento de un sistema a través del principio de mínima acción. Este principio es una de las leyes más generales de la física teórica y encuentra su confirmación en regímenes que abarcan desde la mecánica clásica hasta la mecánica cuántica y la relatividad. Sin embargo, es una de las más controvertidas desde el punto de vista filosófico. Dada su aparente transversalidad resultan especialmente interesantes sus implicaciones metafísicas y es por ello que realizaremos una aproximación reológica al asunto de la acción física, asumiendo lo hasta ahora descubierto con esta herramienta filosófica y confrontándolo con las conclusiones que podamos alcanzar.
En esta ponencia se intenta ofrecer una definición tentativa sobre la «realidad digital». Se contrastarán algunas otras definiciones que se han dado sobre este tipo de realidad a lo largo de los años (como ciberespacio, flujo de información, imagen interactiva, realidad «virtual») y sus elementos (objetos digitales, contenidos multimedia) para después proponer un acercamiento reológico a la realidad digital que la logre abordar como una estructura física, dinámica, abierta y respectiva, en lugar de una visión ontológica o fenomenológica.
Partiendo del recorrido realizado en el Seminario internacional de investigación científico-filosófica Realidad y proceso, pretendemos compartir el itinerario y primeros resultados de una investigación reológica sobre la complejidad de lo real. Para ello, después de una sucinta indicación metodológica de la vía de la investigación y de señalar la complejidad como asunto investigado, trataremos de responder si podemos sostener que la complejidad es un carácter de lo real, fundamentada en el dinamismo intrínseco de lo real, así como si esta res acusa una respectividad de las cosas, y un “más” que nos insta a investigar.
La inteligencia artificial ha ocupado un espacio privilegiado en el surgimiento de nuevas tecnologías en las últimas décadas. La presente conferencia tiene como propósito reflexionar en torno a la capacidad de las computadoras de convertirse en “agentes inteligentes» a través del uso de sistemas como machine learning o deep learning. Se revisarán desde una perspectiva reológica las dificultades de los postulado de la inteligencia artificial, según el cual las máquinas tienen la capacidad, a través del uso de algoritmos, de aprender y utilizar lo aprehendido en la toma de decisiones tal y como lo haría un ser humano, a luz del problema de la logificación de la inteligencia y la entificacion de la realidad.
La presente conferencia pretende continuar con aquella empresa anunciada en Antropología y reología. Comienza sintetizando algunos hallazgos allí expuestos; el experienciar y su fundamento en la condición estrictamente corpórea del humano. Luego, se lleva a cabo un análisis de su carácter corpóreo enlazándolo con el comportamiento, actividad por la cual el cuerpo está ya en un medio probando realidad, esto es, experienciando. Se plantea la exigencia de desestimar la noción behavouriana de comportamiento y las nociones tradicionales en las que «cuerpo» es mero vehículo entre estímulo y “mente”. Comportamiento no es el momento por el cual hay experienciar, donde cuerpo y medio son como elementos ajenos; más bien, comportamiento es el ya estar siendo del organismo humano en el medio en que es viable.
La triada modal de la estructuración distingue formalmente la extrastructuración, la conestructuración y la transestructuración en tanto modos de una única estructuración real. Ahora bien, además de afinar y afianzar las definiciones, deben asimismo aclararse otras cuestiones. El propósito de la sesión será, además de retomar las nociones fundamentales de la triada, el de afianzar las siguientes cuestiones: lo constitutivo y lo constitucional; lo ulterior y lo citerior; el campo “logal” y el campo “de efectividad”; la actualización y lo actualizado. En definitiva, se pretenderá concluir que el tipo de pregunta de investigación que se responde con este método es la de qué sistema/s, en virtud de qué dinamismos, se está actualizando en unas notas-de posicionadas de cierta manera.
La modalidad de re es habitualmente tratada dentro de la ontología analítica, que tiene a su disposición una herramienta: la estructura semántica bidimensional que se enfoca principalmente en la interacción de los conceptos (o el análisis conceptual). Desde ahí, reduce la realidad a objetos “puros”, es decir, no pretende, ni se lo propone, brindar una explicación a partir de lo que la evidencia empírica va mostrando en el camino investigativo, sino más bien ajustar el “mundo real” al de los espacios lógicos. Sin embargo, aquí presentaré una explicación diferente a cómo la modalidad debería recoger la estructuración dinámica de lo real. Mi propuesta pretende reconstruir y redefinir la modalidad de re a partir de tres elementos: la tríada modal de la estructuración, la estructuración cognitiva y la lingüística no conceptiva.
En esta indagación reológica se profundiza en lo que se entiende por masa a la luz del conocimiento científico contemporáneo, explicando la aparición de la masa y, por tanto, del espacio y del tiempo, en un universo inicialmente exento de ella. Se pretende concluir con que la aparición del tiempo y el espacio en el universo material es una consecuencia de una comparación entre dos estados de configuración diferentes y sucesivos en el proceso dinámico de transformaciones irreversibles que tienen lugar en las partículas elementales dotadas de masa. En definitiva, masa, tiempo y espacio son notas constitutivas de todas las realidades materiales que, por su carácter actual estructurado y estructurante, acusan una realidad dinámica y, por tanto, material espacio-temporal.
Interesante. Estoy esperando ver las otras partes. El planteamiento parece prometedor. Un elemento esencial que tendrá que aparecer es el de una contemplación respetuosa del de suyo de las cosas y desvinculada de todo interés pragmático, de toda elección y realización de posibilidades. Intelección contemplativa, sin «para». ¿Como en la Gelassenheit de Heidegger?
Hola Javier, muchas gracias por tu comentario. Es alentador. Sí debo decir que estas notas de realidad quieren ser una aproximación prudente, sugerida y espero que respetuosa. Algo más desenfadado- espero que no por ello menos riguroso- , dado el formato. Es decir, un primer intento de articular ideas en torno a la meditación practicada.
Me apunto esa idea de «intelección contemplativa», ahí das en la diana. Escucho atento cualquier sugerencia o comentario tuyo, seguro que arrojan luz sobre estas anotaciones.
Un cordial saludo.
Ignacio.